LISTADO SELECCIONADOS TENTACIONES
- María María Acha Rodríguez
- Eugenio Ampudia
- Juancho Arregui López
- María Castellanos Vicente y Alberto Valverde García
- Irene de Andrés Vega
- Democracia: Iván López y Pablo España
- Elena García Jiménez
- Juan José López Cediel
- Ángel Masip
- Alfredo Morte
- Juan F. Navarro Llinares
- María Platero Escribano
- Ranafactory: Raúl Campos López y Nacho Belda Mercado
- Casilda Sánchez
- Daniel Silvo
- Jorge Yeregui Tejedor
- Juan Zurita Benedicto
Vidas múltiples
Setenta y cinco años después de La obra de arte en la época de su reproducción mecánica, asistimos a un nuevo cambio consustancial a los procesos creativos en la era de la reproducción digital. Lo que para Benjamin suponía un proceso político y culturalmente revolucionario -la copia potencialmente ilimitada de una misma obra de arte- gracias a las tecnologías de cine, fotografía o radio, ahora es parte indivisible de las prácticas artísticas contemporáneas. A ello se suman los actuales dispositivos de la informática y de las telecomunicaciones.
Tecnologías cuyo uso está estrechamente relacionado con los nuevos modos de concebir, percibir y relacionarnos con nuestro entorno cotidiano. Como decía Paul Valéry en la introducción de la citada obra de Benjamín, todo arte tiene una parte física que ya no podemos considerar y tratar como antaño, que ya no puede permanecer ajena al influjo del conocimiento y de las capacidades modernas. (Pièces sur l'art, 1931). Hoy en día el arte no solo está influido por esa producción de experiencias y conocimientos, sino que está además cada vez más comprometido con ellas.
Las transformaciones tecnológicas y sociales dan lugar a nuevas percepciones. También generan modos distintos de tratar y procesar la información que recibimos. Si a principios del siglo XX a Valéry le parecía asombroso que …ni la materia, ni el espacio, ni el tiempo son lo que siempre habían sido, ¿qué nos diría hoy, cuando espacio, tiempo y materia se gestionan desde un diminuto dispositivo táctil en la palma de una mano?
Nuevos soportes, formatos y conceptos generan un nuevo escenario donde la expansión de la obra artística se produce de forma simultánea, horizontal y global. Todo un proceso de expansión de la práctica artística que, liberada de su canónico valor objetal, se extiende ilimitada en las redes de la vida colectiva. Proyectos como Multiples Faces de Juan Navarro Llinares se filtran en el entramado de redes sociales como Facebook para cuestionar la consistencia de nuestra propia identidad virtual.
En Googlentity, Juan José López Cediel nos revela las dos caras de un conocido sistema de visualización de calles en cualquier parte del planeta: la accesibilidad y el control omnipresente y deslocalizado de las cámaras de registro del entorno urbano. Otros proyectos como Habitaciones para mirar, de Irene de Andrés Vega, ponen de manifiesto que la ventana al mundo está abierta. Por medio de la webcam, la artista nos muestra paisajes vivos que sustituyen a las naturalezas pictóricas equivalentes de la época romántica.
Internet es efectivamente un gran archivo de la memoria colectiva. En los collages fotográficos digitales Womankind, María María Acha se apropia de esta información visual para generar nuevos relatos relacionados con distintos momentos en la historia de la emancipación de la mujer.
De modo que, a través de Internet, la práctica artística no solo se expande a través de las rendijas de nuestra memoria colectiva. También la recoge, la procesa, la cuestiona y la rearticula.
En esta compleja trama de mundos reales y entornos virtuales entretejidos, en la serie fotográfica The ID Project de María Platero Escribano surgen nuevos ensamblajes de identidades inestables y sensibles a su interacción con el otro, físicamente cercano y al mismo tiempo distante.
Atendiendo al cambio de escalas espacio-temporales, en la videoinstalación The touch of proximity de Casilda Sánchez Alonso-Martínez, la fisonomía de los cuellos de dos seres humanos se convierte en un paisaje facial cuyos sutiles movimientos dan paso a los microeventos de un diálogo mudo de la seducción.
Los nuevos dispositivos tecnológicos no solo nos permiten cambiar de escala. También transforman nuestra percepción. Así, Lyrical cartography, de Juan Zurita Benedicto, interpone filtros y programas entre una imagen real de la vida nocturna de la ciudad y el procesamiento digital, en el constante fluir de un entorno urbano líquido y permeable.
Las fotografías de la serie Paisajes Mínimos de Jorge Yeregui Tejedor ofrecen una revisión analítica de la intersección entre el espacio arquitectónico y la naturaleza urbana. Un reflexión crítico plantea el proyecto Deslocalizaciones de Juancho Arregui. Su molde de silicona de la entrada a la Facultad de Bellas Artes se convierte en una fachada fláccida, que cuestiona los espacios tradicionales de la formación artística y alude a unos cimientos conceptuales anacrónicos respecto al tiempo que nos ha tocado vivir.
El anacronismo subyace igualmente en la obra de Eugenio Ampudia, Satélite. Su vídeo muestra el despegue del emblemático museo Guggenheim en un transbordador espacial hacía otros confines de la vida interestelar.
En la videoinstalación No os dejéis consolar (Arquitecturas de la expectación), el colectivo Democracia – Iván López y Pablo España - cuestiona la lógica de un espectáculo deportivo y el control que las cámaras de retransmisión suelen ejercer sobre la arquitectura y el público.
Una reflexión crítica sobre los procesos de transformación de la vida política, económica y simbólica en la Rusia contemporánea ofrece la obra videográfica y escultórica Glásnost de Daniel Silvo González.
Entre el control total y el desorden estructural, la desarticulación del espacio público y la rearticulación de los lugares carentes de identidad que plantea Ángel Masip en su instalación Disorder, Vidas Múltiples pone en evidencia la pérdida de valor de los espacios simbólicos del espectáculo, la cultura y el poder, en los albores del siglo XXI.
Por otra parte, en la instalación interactiva Soulgate del colectivo Ranafactory – Raúl Campos López y Nacho Belda Mercado - los artistas articulan nuevos espacios sensibles a la presencia humana. En este caso, el proyecto de arte múltiple no consiste en la elaboración de un audiovisual. Tampoco se plantea como un objeto seriado, sino como una herramienta o dispositivo de sensores y programas.
Su arquitectura informacional permite visualizar las ondas y partículas que generan los movimientos del público. Estos mundos alterables también se recogen en Clorofila 3.0 de Maria Castellanos Vicente y Alberto Valverde Garcia. Se trata de una instalación sonora en la que la sensibilidad de unas plantas vegetales a la temperatura ambiente, el ruido y el tacto se transmite a través de unos dispositivos sonoros, desarrollados por los propios artistas.
Una instalación portátil de interacción sonora con múltiples aplicaciones ofrece el proyecto de la Orquesta microsinfónica de Alfredo Morte. Se trata de un sistema abierto a la participación del público, cuyas aplicaciones evolucionan con cada intervención.
La exploración del crecimiento vegetal por medios artificiales constituye, en Cuatro horas de crecimiento, la propuesta de Elena García Jiménez, inmersa en la contemplación. Así, un lapso de tiempo insertado en un entorno cotidiano permite visualizar el proceso de cambio.
En el conjunto de las obras expuestas, la vida en su dimensión biológica, social, política y cultural se revela como parte integrante del arte. Es múltiple en sus dinámicas, formas y contextos, pero múltiple, igualmente, en su código y lenguaje, en su estructura y en sus dinámicas relacionales e interconectadas.
Karin Ohlenschläger
